Reumatología Clínica Reumatología Clínica
Reumatol Clin. 2007;3:98-100. - Vol. 3 Núm.3 DOI: 10.1016/S1699-258X(07)73675-6

Agudeza diagnóstica del examen físico de rodilla en la artritis reumatoide: estudio clínico y sonográfico del derrame articular y quiste de Baker

Mario Alfredo Chávez-Lópeza, Esperanza Naredob, Juan Carlos Acebes-Cachafeiroc, Eugenio De Migueld, Félix Caberob, Olga Sánchez-Pernautec, Mercedes Jiménez-Palopb, Francisco Javier Aceves-Ávilaa

a Servicio de Reumatología. Centenario Hospital Miguel Hidalgo. Aguascalientes. México.
b Servicio de Reumatología. Hospital Severo Ochoa. Madrid. España.
c Servicio de Reumatología. Fundación Jiménez-Díaz. Madrid. España.
d Servicio de Reumatología. Hospital La Paz. Madrid. España.

Palabras clave

Ultrasonografía osteomuscular. Artritis reumatoide. Rodilla. Exploración física.

Resumen

Introducción: En pacientes con artritis reumatoide (AR), el dolor en las rodillas puede ser inflamatorio, mecánico o extraarticular. La exploración física (EF) no siempre detecta el derrame articular o el quiste de Baker (QB) en las rodillas de estos pacientes. Objetivo: Determinar la agudeza diagnóstica de la EF en el diagnóstico de derrame articular y QB en pacientes con AR evaluados con ultrasonografía osteomuscular (USME), la técnica de imagen de referencia. Material y método: Se utilizaron 3 equipos de ultrasonido marca Toshiba Tosbee, Toshiba Capasee y Siemens Sonoline, con transductores lineares de 7,5 MHz para detectar derrame y QB en rodillas de pacientes con AR valorados previamente por clínica por un reumatólogo, quien dictaminó si los había. Se registraron edad, sexo, duración de la AR, factor reumatoide, tratamiento, clase funcional de AR (CFAR) y diagnóstico clínico previo al USME. Resultados: Se evaluó a 40 pacientes (80 rodillas) con AR, el 80% eran mujeres, la edad promedio fue 61,3 ± 15 años y la duración de la enfermedad, 9,5 ± 11,3 años; el factor reumatoide fue positivo en el 80% de los casos; CFAR I (3 pacientes), CFAR II (27), CFAR III (8), CFAR IV (2); el 55% de los pacientes recibían metotrexato. Hubo dolor referido por el paciente en 26 rodillas (32,5%). Se comunicó derrame por USME en 49 rodillas (61,2%) y QB en 14 (17,5%); derrame por EF en 35 rodillas (43,7%) y corroborado por USME en 31 rodillas (38,75%), QB por clínica en 12 rodillas (15%) y corroborado por USME en 6 rodillas (7,5%). La sensibilidad de la EF para la detección de derrame fue 0,63 y la especificidad, 0,87; para la detección de QB fueron 0,43 y 0,91, respectivamente. Conclusiones: La EF mostró una agudeza diagnóstica aceptable para el clínico. El uso complementario de la USME en la EF de los pacientes con AR puede ser un factor decisivo en la conducta terapéutica y diagnóstica en pacientes con AR y afección de rodillas.

Artículo

Introducción

La evolución de la reumatología como especialidad la ha acercado al uso de nuevas tecnologías cuyo objetivo es mejorar la atención de nuestros pacientes en la práctica clínica diaria. Tal como ocurrió en los ámbitos cardiológico y ginecológico, el uso del ultrasonido ha traspasado las fronteras de la "imagenología" y ha llegado a las manos de los reumatólogos clínicos1. En los pacientes con artritis reumatoide (AR) el dolor en las articulaciones puede ser de tipo inflamatorio, mecánico o proveniente de estructuras extraarticulares. Es conocido que la exploración física (EF) puede no detectar siempre un derrame en los pacientes con artritis y en ocasiones es necesario recurrir a estudios complementarios para confirmarlo, como la resonancia magnética y el ultrasonido2. En el hombro se ha demostrado la superioridad del examen sonográfico contra la EF3 y existen reportes previos que dan ventaja al ultrasonido sobre el EF a nivel de las rodillas de pacientes con AR y osteoartrosis4-6. Por ello, nuestro objetivo fue evaluar en forma comparativa el examen físico contra la ultrasonografía osteomuscular (USME) en la detección de derrame y quiste de Baker en rodillas de pacientes con AR.

Método

El estudio se llevó a cabo en los servicios de consulta externa de reumatología de tres hospitales de Madrid en pacientes consecutivos con diagnóstico de AR (se incluyó para el estudio tanto rodillas sintomáticas como asintomáticas) que aceptaran participar, de acuerdo con los criterios del American College of Rheumatology7. Se excluyó del estudio a los pacientes previamente operados de las rodillas o a los que se hubiese puncionado (para aspiración y/o infiltración) en los 3 meses previos al estudio. Para la exploración sonográfica (técnica de referencia) de las rodillas, se utilizaron 3 equipos de ultrasonido Toshiba Tosbee, Toshiba Capasee y Siemens Sonoline, con un transductor lineal de 7,5 MHz. Dicha exploración fue realizada por un reumatólogo con entrenamiento en USME, en forma comparativa y siguiendo el orden convencional que a continuación se menciona: receso suprapatelar, región infrarrotuliana, compartimento medial, compartimento lateral y hueco poplíteo8. La posición del paciente para la revisión del receso suprapatelar y compartimentos mediales y laterales fue supina con rodillas flexionadas a 30°; para la región infrarrotuliana, posición supina con rodillas flexionadas a 45°. El hueco poplíteo se exploró con el paciente en decúbito prono en posición neutra. Sonográficamente, se definió como derrame articular la imagen anecoica o hipoecoica comprimible por el transductor y que midiera más de 4 mm en su eje mayor. Se definió como quiste de Baker la imagen hipoecoica o anecoica localizada en la bursa gastrocnemio-semimembranosa, independientemente de su tamaño. Antes de la exploración sonográfica, participaron 2 reumatólogos con amplia experiencia en cada centro de estudio calificando como ausentes o presentes las variables derrame y quiste de Baker en cada paciente explorado. Se registraron la edad, el sexo, la duración de la enfermedad (AR), la positividad del factor reumatoide, los fármacos utilizados en su tratamiento, la clase funcional de la AR y el diagnóstico clínico previo a la USME. En el análisis estadístico se calcularon la sensibilidad, la especificidad, el valor predictivo positivo y el valor predictivo negativo de la EF.

Resultados

Se evaluó a 40 pacientes (80 rodillas) con AR. Un 80% eran mujeres. La edad promedio fue de 61,3 ± 15 años y la duración de la enfermedad, 9,5 ± 11,3 años. La positividad del factor reumatoide se encontró en el 80% de los pacientes. En cuanto a la clase funcional de la AR, 3 pacientes se encontraban en CFAR I, 27 en CFAR II, 8 en CFAR III y 2 en CFAR IV; 22 pacientes recibían metotrexato como fármaco modificador de la enfermedad; 3, leflunomida; 2, azatioprina; 1, metotrexato más cloroquina; 1, cloroquina; 1, infliximab; 1, dapsona; 1, ciclofosfamida; 1, sulfasalazina; 1, sales de oro, y 6, sólo antiinflamatorios más prednisona, sin fármacos modificadores de la enfermedad. Fue el paciente quien refirió el síntoma dolor en 26 rodillas (32,5%). Se determinó derrame por USME en 49 rodillas (61,2%) y QB en 14 (17,5%). Mediante exploración física se determinó derrame en 35 rodillas (43,7%), de las que se corroboró por USME en 31, y QB en 12 rodillas (15%), corroborado por USME en 6 rodillas. La sensibilidad de la EF para la detección de derrame fue 0,63; la especificidad, 0,87; el valor predictivo positivo, 0,89, y el valor predictivo negativo, 0,60. En el caso de la detección de QB, los valores fueron: sensibilidad, 0,43; especificidad, 0,91; valor predictivo positivo, 0,50, y valor predictivo negativo, 0,88.

Discusión

Desde su introducción en la reumatología, la USME ha resultado ser una herramienta diagnóstica y terapéutica de elevada utilidad. Es un método inocuo, rápido, económico y reproducible. La USME permite visualizar y realizar intervenciones con una elevada precisión en estructuras anatómicas que antes se consideraba poco accesibles9. Ha permitido la evaluación de la actividad inflamatoria en las articulaciones de pacientes con AR mediante el uso del Doppler de alta energía y establecer su correlación con los hallazgos clínicos, aun en etapas tempranas y en el seguimiento de la evolución de la enfermedad10. Esta técnica se ha visto favorecida recientemente con el uso de agentes de contraste o ecorrealzadores11. En los reumatismos de partes blandas, causa frecuente de consulta reumatológica, se ha probado que las infiltraciones guiadas con USME son más eficaces que las tradicionalmente aplicadas a ciegas12. La evolución del método ha culminado con guías y recomendaciones para el buen uso y la aplicación de criterios uniformes entre los reumatólogos que practican la técnica13. La comparación entre hallazgos sonográficos y clínicos de derrame articular de rodilla la realizaron Hauzeur et al5 en 1999, que encontraron hidrartrosis de rodilla de forma definitiva con una sensibilidad del 100% y especificidad del 78%. Nuestro estudio reafirma los hallazgos de Kane et al6, aunque con un mayor número de pacientes con AR (40 contra 22). En dicho estudio se comunican los hallazgos de la EF y sonográficos en 44 rodillas de 22 pacientes con AR. La sensibilidad y la especificidad encontradas fueron 0,41 y 0,89, así como 0,20 y 0,94 para la bursitis suprapatelar y el QB, respectivamente (tabla 1). En el presente estudio, el reumatólogo conocía los síntomas del paciente (ausencia o presencia de dolor y su grado) antes de realizar la EF, lo que pudo condicionar una búsqueda intencionada de la condición patológica (derrame, QB), que se reflejó en una mayor sensibilidad diagnóstica, comparada con la reportada por Kane et al. Por otro lado, la detección por USME de afección en rodillas asintomáticas de pacientes con AR resalta el valor de la técnica en la prevención de complicaciones (p. ej., rotura de quiste).

La EF es al momento actual la herramienta clínica más utilizada para la detección de derrame articular y alteraciones de los tejidos blandos, además de ser la forma inherente e ineludible en la que el médico realiza el abordaje cotidiano de los enfermos reumáticos; sin embargo, como se demuestra en nuestro estudio, hasta un 37% de los derrames de rodilla y un 57% de los QB no se detectan mediante la EF realizada por reumatólogos experimentados. La revisión mediante USME complementa y mejora la evaluación de pacientes con AR, lo que puede comportar un cambio en la percepción del reumatólogo sobre el estado del paciente con las implicaciones terapéuticas que ello conlleva.

Bibliografía

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2.Karim Z, Wakefield RJ, Conaghan PG, Lawson CA, Goh E, Quinn MA, et al. The impact of ultrasonography on diagnosis and management of patients with musculoskeletal conditions. CITA
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9.Grassi W, Filippucci E, Busilacchi P. Musculoskeletal ultrasound. CITA
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13.Brown AK, O'Connor PJ, Roberts TE, Wakefield RJ, Karim Z, Emery P. Recommendations for musculoskeletal ultrasonography by rheumatologists: setting global standards for best practice by expert consensus. CITA
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