Reumatología Clínica Reumatología Clínica
Reumatol Clin. 2011;07:72-6 - Vol. 07 Núm.01 DOI: 10.1016/j.reuma.2009.10.005

Mecanismos patogénicos de los anticuerpos antifosfolípidos

Carlos A. Núñez-Álvareza,, Javier Cabiedesa

a Laboratorio de Inmunología, Departamento de Inmunología y Reumatología, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, México D.F., México

Palabras clave

Síndrome de antifosfolípidos. Anticuerpos antifosfolípidos. Anticuerpos anti-β2Glicoproteína-I.

Resumen

El síndrome de antifosfolípidos (SaF) es una enfermedad autoinmune caracterizada por abortos recurrentes, eventos trombóticos (arteriales o venosos) y hemocitopenias asociadas con títulos altos de aFL séricos. Se han descrito dos presentaciones de SaF: el SaF primario, que se presenta como entidad única y el SaF secundario o asociado principalmente a LEG.

Los aFL son un grupo heterogéneo de inmunoglobulinas dirigidas contra diversos componentes o factores proteicos. En 1990, tres grupos de investigadores identificaron a la β2GP-I como el principal blanco antigénico de los aFL presentes en los pacientes con SaF. Diversos trabajos han mostrado que existe más de un mecanismo patogénico involucrado en el desarrollo del SaF. Las manifestaciones clínicas mejor documentadas son los abortos recurrentes y las alteraciones trombóticas. Lo anterior se fundamenta en las evidencias observadas in vivo en modelos animales e in vitro causadas por los anticuerpos anti-β2GP-I (aβ2GP-I) de pacientes con SaF o de origen animal.

La presente revisión tiene como objetivo mostrar los mecanismos patogénicos que participan en el desarrollo del SaF. Presentamos, además, las evidencias que muestran que los aβ2GP-I inducen un estado proinflamatorio, proadhesivo y procoagulante.

Artículo

Introducción

La primera descripción del síndrome de antifosfolípidos (SaF) la hizo en 1963 Bowie et al en un grupo de pacientes con lupus eritematoso generalizado (LEG) que desarrollaron eventos trombóticos, a pesar de tener en circulación anticoagulante lúpico circulante1. Dos décadas más tarde, en un estudio realizado en pacientes con LEG se observó que los fenómenos trombóticos se asociaban a la presencia de anticuerpos anticardiolipina (aCL) circulantes2, por lo que Graham Hugues lo definió como síndrome de aCL3. Sin embargo, posteriormente se demostró que los sueros de estos pacientes reaccionaban no solo contra CL, sino que también lo hacían contra otros fosfolípidos; por lo que el nombre del síndrome se modificó extendiéndose a SaF. Posteriormente, observaron que además de los eventos trombóticos (venosos o arteriales), la presencia de aCL se asociaba con pérdidas fetales recurrentes, alteraciones neurológicas, trombocitopenia, anemia hemolítica y Livedo reticularis; manifestaciones que forman parte de los criterios de clasificación de los pacientes con SaF, el cual se puede asociar con otras enfermedades autoinmunes. La asociación mejor estudiada es con LEG, que se define como SaF secundario (SaFS)4, o en pacientes con manifestaciones clínicas del SaF pero sin manifestaciones de otro padecimiento autoinmune, el cual se conoce como SaF primario (SaFP)5,6,7. En 1990, 3 grupos de investigadores de manera casi simultánea demostraron que el principal blanco antigénico de los anticuerpos antifosfolípidos (aFL) es la β2-glicoproteína-I (β2GP-I)8,9,10. Dicho suceso cambió el rumbo de las investigaciones relacionadas con el SaF y, en consecuencia, el estudio de la β2GP-I en la patogenia del SaF despertó un gran interés.

En el presente trabajo, revisamos aspectos relevantes de las evidencias relacionadas con los posibles mecanismos patogénicos de los aFL o aβ2GP-I en la patogenia del SaF.

Síndrome de antifosfolípidos

El SaF es un padecimiento autoinmune de etiología desconocida, que es el resultado de la interacción de factores ambientales (v. g. infecciones), hormonales (v. g. mayor prevalencia en mujeres) y genéticos (asociación con moléculas del CPH v. g. HLA-DR4, -DR7, -DR53). Actualmente, el SaF se define como la entidad clínica que se asocia con la presencia de eventos trombóticos (arteriales y/o venosos), abortos de repetición, Livedo reticularis, trombocitopenia, anemia hemolítica y alteraciones neurológicas con títulos altos de aFL circulantes11.

Anticuerpos antifosfolípidos

Los aFL son una familia heterogénea de inmunoglobulinas que reconocen diferentes componentes o factores proteicos (v. g. anexina V, protrombina, proteína C, proteína S, entre otros), de los cuales los de mayor relevancia son los dirigidos contra la β2GP-I. Como consecuencia de la importante asociación de los aβ2GP-I de isotipo IgG/IgM, estos fueron incluidos como parte de los criterios de clasificación para el SaF en el 200612. Es importante mencionar que el término que se le dio a la β2GP-I como cofactor de los aFL es incorrecto, ya que por definición un cofactor es una molécula orgánica pequeña necesaria para la actividad de las enzimas. Por ello, no debe emplearse para definir a las moléculas que reconocen los aFL asociados a enfermedades autoinmunes. Adicionalmente, la importancia de los aβ2GP-I fue demostrada también en nuestro laboratorio en 1995 en pacientes con SaF13. En el presente trabajo revisamos los mecanismos patogénicos de los aβ2GP-I en el SaF que tienen mayor sustento científico.

β2Glicoproteína-I (β2GP-I)

La β2GP-I o apolipoproteína H es una proteína plasmática presente en todos los individuos a concentración aproximada de 200μg/ml. Estudios realizados en nuestro laboratorio muestran una mayor concentración en individuos sanos de sexo femenino14. La β2GP-I es una cadena polipeptídica altamente glicosilada constituida por 326 aminoácidos, su peso molecular es de 50kDa y aproximadamente el 30% de su peso lo constituyen los carbohidratos. El gen de la β2GP-I se localiza en el cromosoma 17q23-qter. La β2GP-I posee 5 dominios homólogos de aproximadamente 60 aminoácidos cada uno. El sitio de unión de la β2GP-I a fosfolípidos de carga negativa (v. g. cardiolipina, fosfatidilserina y fosfatidilinositol) u otras moléculas como el heparán sulfato, se localiza en el quinto ( v ) dominio (secuencia de aminoácidos 281CKNKEKKC288) debido a que los 4 residuos de lisina (K) le confieren a dicha secuencia una carga positiva. No obstante, la β2GP-I fue descrita desde 1961 y su papel fisiológico no fue identificado hasta que se asoció con los aFL8,9,10. Así comenzó a entenderse que participa en los procesos fisiológicos de anticoagulación15.

Mecanismos patogénicos de los aFL

De acuerdo con el trabajo de Espinoza et al16, los posibles mecanismos patogénicos de los aFL se pueden agrupar de manera general en: 1) efecto sobre los mecanismos procoagulantes y anticoagulantes que se llevan a cabo en las membranas de algunas células y 2) activación de células blanco e inducción de la expresión y secreción de diversas moléculas.

En el estudio de los mecanismos patogénicos de los aFL, los diferentes grupos de investigadores han centrado su atención en los eventos trombóticos y en los abortos asociados a los aFL. Sin embargo, debido a la heterogeneidad de las manifestaciones clínicas, es probable que más de un mecanismo fisiopatológico participe en el desarrollo de la enfermedad.

Está claro que el SaF es una enfermedad mediada por anticuerpos. Dicha afirmación se basa en una perspectiva enfocada hacia el profundo y exhaustivo estudio de los aFL. Sin embargo, actualmente existen evidencias que muestran que los elementos de la respuesta inmune celular, específicamente linfocitos T CD4+, complementan o desempeñan una importante función en los mecanismos fisiopatogénicos que ocurren en el SaF.

Alteración de los mecanismos de coagulación/anticoagulación

Las evidencias experimentales muestran que algunos pacientes con SaF pueden tener anticuerpos que reconocen proteína C, proteína S y trombomodulina17,18, alterando los sistemas de coagulación/anticoagulación en los que participan generando un estado protrombótico. Además, se ha demostrado que la β2GP-I inhibe la unión de la proteína C a fosfolípidos, favoreciendo dicho evento19. Cosgriff en 1981 reportó que la actividad anti-trombina III (inhibidor principal de los factores ix a, x a y trombina) puede estar alterada en pacientes con SaF20.

Otra molécula involucrada es la anexina V (proteína que tiene un papel trombomodulador en la circulación placentaria y tiene una alta afinidad por fosfolípidos de carga negativa). En el 2000, Lakos et al informaron de que algunos pacientes con SaF presentan en circulación anticuerpos dirigidos contra anexina V21. La presencia de anticuerpos anti-anexina V es controvertido. En 2001, Pasquier et al y Nojima et al midieron anticuerpos anti-anexina V en pacientes con SaF y no encontraron asociación alguna22,23.

Por otro lado, si bien se ha demostrado que la β2GP-I posee propiedades anticoagulantes, la unión de los aβ2GP-I a la β2GP-I aumenta la afinidad de esta última a los fosfolípidos aniónicos de las membranas celulares; con lo que compiten la β2GP-I libre con el complejo aβ2GP-I/β2GP-I por los fosfolípidos con carga negativa, alterando las reacciones hemostáticas.

Monocitos, células endoteliales y daño tisular asociado a la presencia de aFL

Una proteína clave en la activación de la cascada de la coagulación es el factor tisular (FT), el cual forma complejos con el factor vii a y fosfolípidos, activando a los factores ix y x . Cuando el endotelio vascular se encuentra íntegro, no hay expresión del FT en la superficie de las células. Sin embargo, cuando se activa bajo ciertos estímulos o se pierde su integridad, se expresa el FT en las células endoteliales y en los monocitos circulantes. Reverter et al demostraron en ensayos in vitro que hay aumento en la expresión de FT en monocitos en presencia de aCL de isotipo IgG, provenientes de pacientes con SaF que habían presentado episodios trombóticos. En contraste, el efecto no se presentó en presencia de anticuerpos aCL de isotipo IgG purificados de pacientes con LEG que no habían presentado eventos trombóticos24,25. Adicionalmente, el aumento de FT también se produjo en presencia de anticuerpos aβ2GP-I provenientes de pacientes con SaF. Dobado-Barrios et al mostraron en 1999 que los niveles de RNAm del FT en células mononucleares de pacientes con SaFP estaban aumentados, en comparación con las células mononucleares de sujetos sanos, y que los niveles de expresión eran mayores en aquellos pacientes que habían presentado eventos trombóticos26. Con relación a las células endoteliales (CE), las cuales participan directamente en la regulación de la hemostasia, la presencia de aβ2GP-I de isotipo IgG purificados de pacientes con SaF indujo la expresión de FT y de moléculas de adhesión (E-selectina, ICAM-2 y VCAM-1); lo que favorece un estado procoagulante27,28. Adicionalmente, Meroni et al demostraron en cultivos de CE que el incremento de moléculas de adhesión se ve acompañado de aumento en la expresión de las citocinas proinflamatorias IL-1β e IL-629. Pierangeli et al demostraron, de manera elegante, en un modelo murino de SaF que la presencia de aβ2GP-I purificados de pacientes con SaF induce la expresión de moléculas de adhesión y la adhesión de leucocitos al endotelio vascular30.

Por otro lado, varios grupos han demostrado la participación del sistema del complemento, específicamente la activación de C3, C4 y C5, en la resorción fetal y en eventos trombóticos en modelos murinos31,32,33,34.

Recientemente, se ha demostrado daño tisular a nivel placentario en la pérdida fetal asociada al SaF. Di Simone et al mostraron en un sistema in vitro la unión de aβ2GP-I a citotrofoblastos, lo que afecta a su capacidad invasiva35. Además, la unión de los aβ2GP-I disminuyó la síntesis de gonadotropina coriónica humana (GCH). Durante su proceso de maduración, los trofoblastos exponen en la cara externa de la membrana citoplásmica fosfolípidos de carga negativa, lo que favorece la unión del complejo aβ2GP-I/β2GP-I. La formación del complejo inmune activa el proceso trombótico con activación de las plaquetas vía los receptores FcγII de alta afinidad por la porción Fc de los complejos imnunes36 y, de manera conjunta, diversos mecanismos que favorecen los eventos trombóticos.

Inmunidad celular y SaF

La primera evidencia que muestra la importancia de los linfocitos T en el SaF fue reportada por Blank et al en 1995. La doctora Blank et al documentaron que la transferencia de células de médula ósea con linfocitos T o depletadas de estos, provenientes de ratones con SaF experimental, a ratones singénicos irradiados induce el desarrollo de manifestaciones clínicas del SaF (trombocitopenia, prolongación del tiempo de tromboplastina parcial activada y resorción fetal) solo en aquellas ratonas a las que se les transfirió células de médula ósea que contenían linfocitos T37. Aunado a lo anterior, los pacientes con SaF presentaban aβ2GP-I circulantes de isotipos IgG e IgA, lo que sugería, desde antes de los experimentos publicados por Blank, que existe colaboración entre los linfocitos T y B en la activación de la respuesta autoinmune en pacientes con SaF. Lo anterior ha sido confirmado in vitro, en ensayos en los cuales se ha podido constatar que las células mononucleares de sangre periférica (CMNSP) de pacientes con SaF tienen un efecto proliferativo mayor en presencia de β2GP-I que las CMNSP de sujetos sanos38. Estudios realizados en nuestro laboratorio confirman el fenómeno39, ya que en ausencia de linfocitos T CD4+ disminuye de manera significativa el efecto proliferativo específico inducido por la β2GP-I. Arai et al en 2001 mostraron que el efecto proliferativo de la β2GP-I se localiza en el V dominio, en el sitio de unión a fosfolípidos40. Otro segmento de la proteína que es importante en la activación celular es el que incluye al aminoácido de la posición 24740,41, en la cual existe un polimorfismo de los aminoácidos leucina y valina. Un trabajo realizado por Ito et al muestra una mayor proliferación de CMNSP contra un péptido que contiene dicho polimorfismo (aminoácidos 244–264)41. En 2003, documentamos que existe asociación entre el polimorfismo valina en la posición 247 de la β2GP-I con títulos altos de aβ2GP-I de isotipo IgG y eventos trombóticos42.

En el estudio de Arai et al40, detectaron en los sobrenadantes de cultivos de CMNSP provenientes de pacientes con SaF, una elevada producción de IL-6 e INFγ y anticuerpos aβ2GP-I generados in vitro. La inhibición de la IL-6 con anticuerpos monoclonales (AcMo) específicos inhibió la producción de aβ2GP-I, en tanto que la inhibición del INFγ con AcMo específicos no afectó a la síntesis de estos. En nuestro laboratorio, obtuvimos y caracterizamos clonas de linfocitos B de una paciente con SaF que presentaba constantemente títulos altos de aβ2GP-I de isotipos IgG, IgA e IgM séricos43. Los cultivos de las células B transformadas con el virus de Epstein-Barr mostraron una alta producción de IL-6, la cual se asoció con la producción in vitro de aβ2GP-I43.

Además de los linfocitos T y B, existen otras células que participan en el desarrollo de las manifestaciones clínicas del SaF. Recientemente, el grupo de Salmon et al documentó la importancia de los neutrófilos en la generación de resorción fetal33. En un modelo murino de SaF experimental, mostraron que la ausencia de neutrófilos disminuyó la resorción fetal inducida por aFL de isotipo IgG provenientes de pacientes con SaF33.

Citocinas

El papel de las citocinas también ha sido evaluado en el SaF. El número de estudios al respecto es menor, comparado con los estudios de aFL. Una de las características que convergen entre la respuesta inmune celular y humoral es la regulación por citocinas, las cuales regulan la respuesta inmunológica. Actualmente, se sabe que diversos estímulos tienen efectos sobre el balance o la generación de citocinas pro o antiinflamatorias y en base a dicha síntesis se han clasificado en Th1, Th244 y recientemente en Th1745. El papel de las citocinas en el SaF fue demostrado por Krause et al en 199946 en un modelo de SaF experimental. Krause indujo SaF inyectando a ratones BALB/c con un AcMo con actividad aCL, denominado H3, el cual fue obtenido de un sujeto sano. La actividad del AcMo H3 fue neutralizada con un anticuerpo antiidiotipo (anti-H3). Como control administraron un anticuerpo antiidiotipo irrelevante. El tratamiento con el anti-H3 disminuyó significativamente el número de células Th2 (productoras de IL-4 e IL-6) y aumentó las Th1 (productoras de IL-2 e INFγ), con lo que demostraron la importancia del balance Th1/Th2. En el mismo año, Visvanthan y McNeil mostraron en cultivos de CMNSP provenientes de pacientes con SaF una mayor producción in vitro de INFγ que de IL-4, lo que sugiere una polarización Th147. Los autores sugieren que la producción aumentada de INFγ podría estar relacionada con las pérdidas fetales asociadas al SaF, ya que durante el embarazo la producción de citocinas es polarizada hacia una respuesta Th2. Karakantza et al mostraron in vitro un incremento en la producción de INFγ por linfocitos T CD4+ de pacientes con SaF48. Lo anterior puede estar apoyado también por una alta producción de TNFα, como demostró Berman en 2005 en un modelo de ratones deficientes de TNFα, en los cuales hubo un bajo porcentaje de resorción fetal cuando se les administró aFL purificados de pacientes con SaF49.

Por el contrario, Ito et al estimularon CMNSP de pacientes con SaF con β2GP-I purificada humana y observaron una alta producción de INFγ e IL-4 in vitro, respuesta conocida como Th041. Un año más tarde, Arai et al reportaron una alta producción de INFγ e IL6 (patrón Th0) por clonas de linfocitos T CD4+ autorreactivos40.

La regulación por citocinas en el SaF juega un papel importante. Sin embargo, los resultados publicados son muy heterogéneos, probablemente debido a las características per se del síndrome. Sin embargo, cabe destacar varios puntos: 1) los estudios documentados se han realizado principalmente in vitro; 2) la heterogeneidad de los experimentos dificulta el análisis de los resultados (v. g. cultivos estimulados con β2GP-I nativa y/o desnaturalizada, citocinas determinadas, entre otros) y 3) los patrones de citocinas en los modelos murinos son más consistentes que en el humano. Los avances en el estudio del SaF y la participación de elementos de la respuesta inmune requieren de más estudios para una mejor interpretación de los fenómenos.

El SaF como estado proinflamatorio

El SaF era considerado como una entidad clínica no inflamatoria. Sin embargo, las evidencias recientes sugieren que es una entidad o estado proinflamatorio. Recientemente, Hamid et al estudiaron la expresión de 18.400 genes in vitro en células endoteliales provenientes de cordón umbilical (HUVEC)50. Incubaron dichas células con aβ2GP-I de isotipo IgG purificados de pacientes con SaFP, posteriormente aislaron el RNA total y mediante microarreglos analizaron el patrón de expresión de los genes. Comparado con los anticuerpos control, donde no se observó expresión importante de genes, la presencia de aβ2GP-I indujo la expresión de 101 genes. Entre los genes sobreexpresados, observaron que un importante número de estos correspondían a genes de quimiocinas (CCL20, CXCL3, CX3CL1, CXCL5, CXCL2 y CXCL1), los cuales están involucrados en el reclutamiento, quimiotaxis y proliferación de células mononucleares y/o granulocitos. Esto apoya la hipótesis de que el SaF es un estado proinflamatorio. Los hallazgos apoyan los estudios in vivo e in vitro que muestran el incremento de adhesión celular a CE, causada por los aβ2GP-I y, en consecuencia, el reclutamiento de células inflamatorias, principalmente macrófagos, en la placenta51 y neutrófilos; lo que puede causar la pérdida de los productos en las pacientes embarazadas con SaF.

Finalmente, si bien en el SaF el proceso inflamatorio no es bien aceptado, debido a que los principales estudios muestran el síndrome como una enfermedad mediada por anticuerpos, las evidencias muestran que los aβ2GP-I de pacientes con SaF inducen la activación del endotelio vascular vía expresión de moléculas de adhesión, reclutamiento de células inflamatorias (v. g. neutrófilos y macrófagos), probablemente por la activación de quimiocinas, y participación del complemento. Como resultado de lo anterior, los aβ2GP-I en pacientes con SaF son capaces de inducir un entorno proinflamatorio, proadhesivo y procoagulante, mecanismos involucrados en la patogénesis del síndrome.

Conclusiones

El SaF es un padecimiento autoinmune de origen multifactorial. Puede presentarse con otros procesos autoinmunes (principalmente LEG), al cual se conoce como SaF secundario, o bien existe una entidad en la que solo se presentan las manifestaciones clínicas del síndrome, conocido como SaF primario. El principal blanco antigénico de los aFL presentes en pacientes con SaF es la β2GP-I. Sin embargo, pueden existir anticuerpos contra otras proteínas (anexina V, protrombina, etc.).

Los estudiosos de los mecanismos patogénicos de los aβ2GP-I han centrado su atención principalmente en los eventos trombóticos y abortos de repetición. Sin embargo, debido a la heterogeneidad de las manifestaciones clínicas presentes en estos pacientes existe una alta posibilidad de que más de un mecanismo fisiopatológico esté involucrado. De manera general, los mecanismos patogénicos del SaF se pueden clasificar en dos: 1) los que alteran los mecanismos pro y anticoagulantes y 2) los que activan células y consecuentemente aumentan la expresión y secreción de diversas moléculas.

Adicionalmente, se ha demostrado la participación de linfocitos T CD4+ autorreactivos específicos contra β2GP-I como parte de los componentes de la respuesta inmune celular en el SaF. Finalmente, las evidencias muestran que los aβ2GP-I tienen la capacidad de inducir un entorno proinflamatorio, proadhesivo y procoagulante, procesos involucrados en los mecanismos patogénicos del SaF.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.


☆ Nota: Sección acreditada por el SEAFORMEC. con 1,7 créditos. Consultar preguntas de cada artículo en: URL: http://www.reumatologiaclinica.org .

Recibido 2 Octubre 2009
Aceptado 9 Octubre 2009

Autor para correspondencia. nuac80df@yahoo.com.mx

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