Existen diversas terapias inmunosupresoras para el lupus articular más allá de los corticoides que han demostrado utilidad en el control de los síntomas y disminución de la respuesta inflamatoria; el «standard of care» (SOC) continúa siendo la combinación de antimaláricos más esteroides a bajas dosis y en caso de refractariedad a este SOC, la terapia combinada con otros inmunosupresores. Nuestro objetivo fue comparar la eficacia en el control de la actividad articular con las diferentes terapias inmunosupresoras biológicas y no biológicas disponibles en el tratamiento de LES. Se realizó una revisión sistemática y metaanálisis en red siguiendo la lista de chequeo Preferred Reporting Ítems for Systematic Reviews and Meta-Analysis (PRISMA) -NMA (PROSPERO: CRD42024562392). Se incluyeron ensayos clínicos hasta diciembre de 2023 que evaluaran tratamientos inmunosupresores biológicos y no biológicos en lupus con compromiso articular. La búsqueda se efectuó en Medline, EMBASE, LILACS y SciELO, incluyendo literatura gris. Dos revisores realizaron la selección, extracción y evaluación del riesgo de sesgo (RoB2). Se aplicó un modelo de efectos fijos con enfoque frecuentista mediante netmeta, estimando riesgos relativos (RR), heterogeneidad (I2, τ2) y ranking de eficacia por P-score. Se identificaron 1.635 estudios, de los cuales cinco fueron ensayos clínicos aleatorizados, incluyeron 1.476 pacientes, de los cuales el 93,3% fueron mujeres, con una media de edad 40 años. Las intervenciones evaluadas fueron: metotrexate (MTX), anifrolumab (Ani) y baricitinib, todas comparadas con placebo. En la evaluación del riesgo de sesgo, tres estudios presentaron bajo riesgo y dos mostraron alguna preocupación en dominios específicos. El metaanálisis en red no evidenció heterogeneidad individual significativa (Q=2,44; p=0,29) ni inconsistencia entre diseños, pero si en la evaluación global por netsplitting. No se observaron diferencias estadísticamente significativas en la eficacia entre los tratamientos evaluados. En el análisis exploratorio de jerarquización, los P-scores mostraron que MTX (P-score=1,0), baricitinib (P-score=0,62) y Ani (P-score=0,37) se posicionaron numéricamente en los primeros lugares del ranking; sin embargo, estas estimaciones representan una medida probabilística y no inferencial, por lo que deben interpretarse con cautela. La metarregresión no identificó una influencia significativa del riesgo de sesgo sobre los resultados (p=0,42), aunque se observó una heterogeneidad residual elevada (I2=98,8%), lo que limita la interpretación comparativa de la eficacia entre tratamientos.
Several immunosuppressive therapies beyond corticosteroids have demonstrated efficacy in controlling symptoms and reducing inflammation in lupus-related arthritis. The current standard of care (SOC) remains the combination of antimalarials and low-dose steroids, with the addition of other immunosuppressants in refractory cases. This study aimed to compare the efficacy of available biological and non-biological immunosuppressive therapies in controlling articular activity in patients with systemic lupus erythematosus (SLE). A systematic review and network meta-analysis were conducted following the PRISMA-NMA checklist (PROSPERO registration: CRD42024562392). Randomized controlled trials up to December 2023 evaluating biological and non-biological immunosuppressive treatments in lupus with articular involvement were included. Searches were performed in MEDLINE, EMBASE, LILACS, and SCIELO, including gray literature. Two reviewers independently selected studies, extracted data, and assessed risk of bias (RoB2). A fixed-effects frequentist model was applied using netmeta, estimating relative risks (RR), heterogeneity (I2, τ2), and efficacy ranking using P-scores. A total of 1,635 records were identified, and five randomized controlled trials met inclusion criteria, comprising 1,476 patients, 93.3% of whom were women, with a mean age of 40 years. Evaluated interventions included methotrexate, anifrolumab, and baricitinib, all compared to placebo. Three studies showed low risk of bias, while two presented some concerns in specific domains. The network meta-analysis revealed no significant heterogeneity (Q=2.44; p=0.29) or inconsistency between designs, though global inconsistency was detected by netsplitting analysis. No statistically significant differences in efficacy were observed among the evaluated treatments. In the exploratory ranking analysis, P-scores indicated that methotrexate (P-score=1.0), baricitinib (P-score=0.62), and anifrolumab (P-score=0.37) were numerically positioned at the top of the ranking. Nevertheless, these estimates represent probabilistic rather than inferential measures and should therefore be interpreted with caution. Meta-regression did not identify a significant influence of risk of bias on the results (p=0.42), although substantial residual heterogeneity was observed (I2=98.8%), which limits the comparative interpretation of treatment efficacy.



