Describimos el caso de una mujer de 79 años con artritis reumatoide que consultó por bursitis crónica de codo izquierdo refractaria a terapia convencional. Tras los estudios de extensión pertinentes se identificó un alga del género Prototheca como agente causal. Se destaca la excepcionalidad del caso.
We describe a case about a 79-year-old woman with rheumatoid arthritis with chronic left olecranon bursitis refractory to conventional therapy. Following appropriate diagnostic workup, Prototheca spp. alga was identified as the causative agent. The exceptional nature of the case is emphasized.
El género Prototheca (P) engloba a algas aeróbicas microscópicas sin producción de clorofila, que se caracterizan por ser microorganismos grampositivos de difícil tinción y distribución ubicua, preferentemente en ambientes húmedos (medio acuático, contaminación de cultivos, árboles, etc.)1,2.
La infección por este tipo de microorganismos es rara. La primera descripción de la infección humana atribuida a esta especie fue realizada por Davies et al. en 1964, habiéndose publicado desde entonces unos 150 casos en la literatura3.
Si bien se han descrito varias especies como P. zopfii, P. filamenta, P. moriformis, y P. stagnora, P. wikerhamii es la más comúnmente asociada a infecciones en seres humanos (prototecosis), sobre todo en forma de infecciones oportunistas en piel y partes blandas. Este riesgo es significativamente mayor en pacientes inmunodeprimidos, en los que se han descrito formas diseminadas abdominales en pacientes con diálisis peritoneal, o diseminación hematógena en portadores de vía central1,3.
La patogenia de estos procesos no es plenamente conocida. Se postula la transmisión por contacto con zonas contaminadas o inoculación directa mediante eventos traumáticos, así como intervenciones quirúrgicas o procedimientos invasivos. Se sugiere la disfunción de neutrófilos y células naturalkiller como un factor predisponente en los pacientes que sufren estas infecciones4.
A nivel articular, típicamente se comporta como una bursitis crónica olecraneana. La predilección por esta localización se ha relacionado con la predisposición a eventos traumáticos repetidos locales1,5,6. Su tratamiento resulta controvertido dada la escasa evidencia al respecto. Parece que los antifúngicos presentan una adecuada eficacia, destacando de entre ellos anfotericina B y los azoles. A pesar de ello, el tratamiento médico en muchas ocasiones es insuficiente y suele requerir de abordaje quirúrgico local5,7.
Observación clínicaMujer de 79 años en seguimiento por artritis reumatoide seropositiva ACPA negativa erosiva de 30 años de evolución, en remisión clínica actual bajo terapia con tocilizumab.
Consultó por cuadro de dolor y tumefacción de bursa olecraneana izquierda recurrente de 6 meses de evolución, valorado en un centro privado donde se realizó infiltración local hasta en 2 ocasiones y tratamiento antibiótico vía oral sin resolución de la clínica. La paciente negó traumatismos o puerta de entrada local (fig. 1).
A la exploración se apreciaron signos de bursitis con pequeño orificio fistuloso activo. El estudio radiológico convencional no demostró imágenes de interés.
Se realizó drenaje ecoguiado con salida de 2cm3 de líquido de aspecto inflamatorio, gramnegativo urgente y ausencia de crecimiento bacteriano en la muestra enviada.
A pesar de ello, dada la alta sospecha de etiología infecciosa, se realizó una intervención quirúrgica local con persistencia de signos de bursitis 9 meses después. Reevaluado el cultivo por el servicio de Microbiología (fig. 2), se objetivó Prototheca wikerhamii, indicándose nueva bursectomía con resolución de la clínica.
Imágenes cortesía del servicio de Microbiología del HUCA. A la izquierda, examen microscópico directo en el que se observan microorganismos en disposición tipo «mórula» o «radios de rueda» característico. A la derecha, se muestra crecimiento de la muestra de líquido bursal en medio de cultivo Saboraud (típicamente empleado como medio de enriquecimiento fúngico).
Tras una anamnesis exhaustiva, se postuló la natación fluvial que practicaba la paciente de manera habitual como posible foco de contaminación del cuadro presentado.
DiscusiónLa prototecosis constituye una rareza clínica, si bien, tanto por el perfil del paciente afecto (fundamentalmente inmunodeprimidos) como por la posible presentación clínica músculo-esquelética (bursitis olecraneana de curso crónico), puede ser un motivo de asistencia en las consultas de Reumatología.
Ciertos agentes antifúngicos como anfotericina B han demostrado eficacia como tratamiento, no obstante, es frecuente la necesidad de un abordaje quirúrgico para la adecuada resolución del cuadro.
ConclusiónLa prototecosis debe ser considerada en el diagnóstico diferencial de las bursitis olecraneanas crónicas con mala respuesta a tratamiento convencional y/o antibióticos. Esta sospecha debe compartirse con los servicios de Microbiología.
Conflicto de interesesLos autores declaran no presentar conflictos de interés relacionados con este caso.




