Determinar los factores asociados a la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) en pacientes adultos con vasculitis asociadas a ANCA.
MetodologíaSe realizó un estudio observacional, analítico, retrospectivo, mediante la técnica de toma de muestra por conveniencia. Los datos fueron tomados de la Almenara Vasculitis Cohort, durante el periodo de diciembre del 2022 a diciembre del 2023. Se recopilaron datos sociodemográficos y propios de la enfermedad mediante una ficha de recogida de datos. La actividad de la enfermedad, el daño acumulado y la CVRS, fueron medidas con los cuestionarios BVASv3, VDI y SF-36, respectivamente. Se realizaron modelos de regresión lineal univariable y multivariable, de corte transversal. Los modelos multivariados se realizaron mediante un procedimiento de selección hacia atrás con un alfa para permanecer en el modelo de 0,05.
ResultadosSe evaluaron 55 pacientes, siendo el sexo femenino el predominante (41; 74,6%). La edad y el tiempo de enfermedad fueron de 58,7 (13,5) y 5,8 años (5,2), respectivamente. En el análisis multivariado, el nivel socioeconómico bajo, la edad y el nivel de velocidad de sedimentación globular se asociaron a una peor calidad de vida, mientras que el sexo masculino, el diagnóstico de granulomatosis eosinofílica con poliangitis, el tener un trabajo y el uso de un inmunosupresor diferente a ciclofosfamida o rituximab se asociaron a una mejor calidad de vida.
ConclusionesEn nuestro estudio, se evidenció que el sexo masculino, el tener empleo, el subtipo granulomatosis eosinofílica con poliangitis y el tratamiento con inmunosupresores diferentes a rituximab y ciclofosfamida se asociaron a una mejor CVRS, mientras que la edad, un nivel socioeconómico bajo y niveles altos de velocidad de sedimentación globular se asociaron a una peor CVRS.
To determine the factors associated with health-related quality of life (HRQoL) in adult patients with ANCA-associated vasculitis.
MethodologyAn observational, analytical, retrospective study was conducted using a convenience sampling technique. Data were obtained from the Almenara Vasculitis Cohort during the period from December 2022 to December 2023. Sociodemographic and disease-related features were obtained using a data collection form. Disease activity, damage accrual, and HRQoL were assessed using the BVASv3, VDI, and SF-36 questionnaires, respectively. Cross-sectional univariable and multivariable linear regression models were performed. Multivariate models were generated using a backward selection procedure with an alpha to stay in the model of 0.05.
ResultsFifty-five patients were evaluated; 41 (74.6%) of them were female. Their mean age and disease duration were 58.7 (13.5) and 5.8 (5.2) years, respectively. In the multivariate analysis, low socioeconomic status, older age, and higher erythrocyte sedimentation rate were associated with worse HRQoL. Conversely, male sex, have a diagnosis of eosinophilic granulomatosis with polyangiitis, have an employment, and the use of immunosuppressive drugs other than cyclophosphamide or rituximab were associated with better HRQoL.
ConclusionsIn our study, male sex, have an employment, the eosinophilic granulomatosis with polyangiitis subtype, and treatment with immunosuppressive drugs other than rituximab and cyclophosphamide were associated with better HRQoL. Meanwhile, older age, low socioeconomic status, and high erythrocyte sedimentation rate levels were associated with worse HRQoL.
Las vasculitis asociadas a anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos (ANCA) (VAA) engloban 3 enfermedades: granulomatosis con poliangitis (antes granulomatosis de Wegener) (GPA), poliangitis microscópica (PAM) y granulomatosis eosinofílica con poliangitis (antes síndrome de Churg-Strauss) (GEPA). Principalmente, las VAA afectan a vasos sanguíneos de pequeño calibre tales como arterias pequeñas, arteriolas, capilares y vénulas. La clínica es variada dependiendo de los órganos afectados, siendo los compromisos más frecuentes el pulmonar y el renal1. Las VAA son poco comunes, siendo su incidencia y prevalencia a nivel mundial de 13 a 20 casos/millón de personas y de 46 a 184 casos/millón de personas, respectivamente. En Perú, la incidencia de las VAA fue de 4,01/millón para PAM, de 0,50/millón para GPA y de 0,14/millón para GEPA2,3. Las VAA tuvieron una relación mujer:hombre de 2,1:1 y fueron 7,1 veces más frecuentes en mayores de 50 años3. Por otro lado, existe una variabilidad en cuanto a la raza y a las regiones geográficas, siendo la raza caucásica la más afectada; asimismo, los países europeos y nórdicos presentan un mayor número de casos2.
El pronóstico de la VAA varía según el subtipo y la respuesta al tratamiento. Las tasas de supervivencia a 5 años varían entre el 47 y el 90% dependiendo del subtipo de VAA4. A pesar de esta mejoría en la sobrevida, la tercera parte de los pacientes presentarán daño irreversible5. Debido a la mejoría en el pronóstico, los pacientes con VAA están enfocados en saber cómo su enfermedad y/o el tratamiento están afectando las esferas psicológica, familiar y/o laboral; por lo tanto, es importante evaluar la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) en los pacientes con VAA, ya que esta puede verse significativamente afectada debido a la naturaleza crónica de la enfermedad, las complicaciones asociadas, como la insuficiencia renal y las infecciones, así como por el tratamiento y las recaídas6,7. Para medir la CVRS se han desarrollado diversos instrumentos, entre ellos el cuestionario Short Form-36 Health Survey (SF-36), el cual cuenta con 36 preguntas que abarcan los siguientes dominios: rol emocional (RE), vitalidad (VT), función social (FS), dolor corporal (DC), rol físico (RF), función física (FF), salud general (SG) y salud mental (SM)8.
Si bien existen estudios que han evaluado la CVRS en pacientes con VAA, principalmente en países europeos y norteamericanos9,10, no hay mucha información sobre sus factores asociados. Por lo tanto, el objetivo de este estudio es determinar los factores asociados a la CVRS en pacientes con VAA tratados en el Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen.
Materiales y métodosLos datos fueron tomados de la Almenara Vasculitis Cohort, la cual es una cohorte prevalente de pacientes con VAA que inició en diciembre de 2022. Los pacientes de la cohorte tienen visitas trimestrales en las cuales se realizan exámenes de laboratorio e imágenes, y diferentes cuestionarios, entre ellos, sobre CVRS, los cuales son completados por los pacientes (autorreportados); además, en cada visita, el médico evaluador rellena el Birmingham Vasculitis Activity Score version 3 (BVASv3) y el Vasculitis Damage Index (VDI). Este estudio fue desarrollado mediante el diseño observacional, analítico, transversal, mediante la revisión de historias clínicas. Se incluyeron pacientes mayores de 18 años, que cumplieran los criterios de clasificación del American College of Rheumatology/European Alliance of Associations for Rheumatology (ACR/EULAR 2022) para PAM, GPA y GEPA11–13. Se excluyeron los pacientes con voluntad expresa de no participar en el estudio y los iletrados.
Las características evaluadas fueron sociodemográficas y clínicas, tales como sexo, edad, estado civil, raza, estado laboral, estatus socioeconómico (medido por la escala de Graffar14), tiempo de enfermedad, nivel de velocidad de sedimentación globular (VSG), nivel de proteína C reactiva (PCR), actividad de enfermedad medida por el cuestionario BVASv315, daño acumulado medido por el cuestionario VDI16, subtipo de VAA (GPA, PAM, GEPA), subtipo ANCA ya sea por inmunofluorescencia (p-ANCA, c-ANCA, negativo) o ELISA (MPO, PR3, negativo), estado de enfermedad (activo, recaída, remisión), uso de prednisona, dosis actual de prednisona, uso de inmunosupresores (IS), tipo de IS actual (ciclofosfamida [CYP], rituximab [RTX], otros). Se definió enfermedad activa como BVASv3≥1. En cuanto a la calidad de vida, se utilizó el cuestionario SF-36, el cual consta de 8 dimensiones (RF, VT, FF, DC, RE, FS, SG y SM) y 2 dimensiones compuestas (resumen del componente físico [PCS] y resumen del componente mental [MCS]). La puntuación va de 0 a 100, siendo el punto de corte 50; cuanto más alto es el puntaje, mejor es la calidad de vida8.
Análisis estadísticoLas variables categóricas se mostraron como frecuencias y porcentajes, mientras que las variables continuas se mostraron como media y desviación estándar (DE). Los análisis se realizaron utilizando modelos de regresión lineal univariado y luego multivariado (MV) para el resultado global y cada dominio del SF-36. Los modelos MV se realizaron mediante un procedimiento de selección hacia atrás con un alfa para permanecer en el modelo de 0,05.
ResultadosSe evaluaron 55 pacientes, cuyas características sociodemográficas y clínicas son mostradas en la tabla 1. El sexo predominante fue el femenino (74,6%). La edad y el tiempo de enfermedad fueron de 58,8 (13,5) y 5,8 (5,2) años, respectivamente. El tipo de vasculitis predominante fue PAM (65,5%). Las puntuaciones de BVASv3 y VDI fueron 6,14 (9,1) y 2,3 (1,7), respectivamente. Veintisiete (49,1%) pacientes presentaron enfermedad activa.
Características sociodemográficas y clínicas de los pacientes estudiados
| Variables | n (%) |
|---|---|
| Pacientes estudiados | 55 (100) |
| Sexo | |
| Femenino | 41 (74,6) |
| Masculino | 14 (25,4) |
| Edad (años), media (DE) | 58,8 (13,5) |
| Tiempo de enfermedad (años), media (DE) | 5,8 (5,2) |
| Raza | |
| Mestizo | 54 (98,2) |
| Otrosa | 1 (1,8) |
| Grado de instrucción | |
| Primaria | 5 (9,1) |
| Secundaria | 19 (34,5) |
| Superior | 31 (56,4) |
| Estado civil | |
| Sin pareja | 15 (27,3) |
| Con pareja | 40 (72,7) |
| Nivel socioeconómico | |
| Bajo | 32 (58,2) |
| Medio | 14 (25,5) |
| Alto | 9 (16,3) |
| Estatus laboral | |
| Sí | 19 (34,5) |
| No | 36 (65,5) |
| Tipo de vasculitis asociada a ANCA | |
| Granulomatosis con poliangitis | 16 (29,1) |
| Poliangitis microscópica | 36 (65,5) |
| Granulomatosis eosinofílica con poliangitis | 3 (5,4) |
| ANCA-IFI | |
| p-ANCA | 36 (65,5) |
| c-ANCA | 15 (27,3) |
| Negativo | 4 (7,2) |
| ANCA–ELISA | |
| Mieloperoxidasa | 36 (65,5) |
| Proteinasa 3 | 14 (25,5) |
| Negativo | 5 (9,0) |
| Uso de corticoides | |
| Sí | 52 (94,6) |
| No | 3 (5,5) |
| Dosis de corticoides (mg/d) | |
| 0 | 3 (5,5) |
| ≤7,5 | 3 (5,4) |
| >7,5; ≤30 | 11 (20,0) |
| >30; ≤100 | 38 (69,0) |
| Inmunosupresor | |
| Ciclofosfamida | 39 (70,9) |
| Rituximab | 1 (1,8) |
| Otrosb | 15 (27,3) |
| BVASv3, media (DE) | 6,1 (9,1) |
| VDI, media (DE) | 2,3 (1,7) |
| PCR, media (DE) | 28,3 (44,3) |
| VSG, media (DE) | 38,2 (30,8) |
| SF-36, media (DE) | |
| Función física | 53 (25,0) |
| Rol físico | 22,7 (34,1) |
| Dolor corporal | 50,3 (19,6) |
| Salud general | 41,2 (15,2) |
| Vitalidad | 50,1 (17,6) |
| Función social | 56,8 (17,6) |
| Rol emocional | 35 (37,6) |
| Salud mental | 57 (17,5) |
| Resumen de componente físico | 43 (15,5) |
| Resumen de componente mental | 48 (15,7) |
Todos los datos se muestran en números y porcentajes, salvo que se indique lo contrario.
ANCA: anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos; DE: desviación estándar; BVASv3: Birmingham Vasculitis Activity Score (version 3); IFI: inmunofluorescencia indirecta; PCR: proteína C reactiva; SF-36: Short Form-36 Health Survey; VDI: Vasculitis Damage Index; VSG: velocidad de sedimentación globular.
Los análisis univariado y MV son mostrados en las tablas suplementarias 1 y 2, respectivamente. En cuanto al análisis MV, se observó que el sexo masculino se asoció a mejor SG (B=11,06; p=0.012), RF (B=22,92; p=0,023), VT (B=18,59; p≤0,001), FF (B=19,45; p=0,005), SM (B=15,44; p=0,003), PCS (B=14,58; p≤0,001) y MCS (B=12,23; p=0,008). Del mismo modo, el tratamiento con IS diferente a RTX y CYP y pacientes que cuentan con empleo se asociaron a mejor RE ([B=23,94; p=0,037] y [B=22,58; p=0,024], respectivamente). El subtipo GEPA se asoció a mejor VT (B=28,60; p=0,009). Por otro lado, se evidenció que la edad y el nivel de VSG se asociaron a peor FF ([B=−0,68; p=0,003] y [B=−0,22; p=0,029], respectivamente). El nivel socioeconómico bajo se asoció a peor SG y PCS ([B=−12,37; p=0,021] y [B=−10,78; p=0,038], respectivamente) y el nivel socioeconómico medio se asoció a peor SG (B=−11,58; p=0,012).
Es importante hacer notar que no se observó relación entre la actividad de la enfermedad (medida por BVASv3) y la CVRS. Del mismo modo, no se encontró relación entre el daño acumulado (medido por VDI) y la CVRS.
DiscusiónEl objetivo planteado en el presente estudio fue determinar los factores asociados a CVRS en pacientes adultos con VAA. Al respecto encontramos que los factores asociados fueron el sexo masculino, tener empleo, el subtipo GEPA, un nivel socioeconómico alto, el uso de IS diferente a CYP y RTX, y el nivel de VSG.
La CVRS ha sido evaluada en diferentes enfermedades autoinmunes; sin embargo, hay pocos datos sobre esto en vasculitis, particularmente en VAA17. Actualmente, es conocido que los pacientes con VAA tienen afectada la calidad de vida debido a diferentes situaciones como ansiedad, depresión, fatiga y dolor9,18. Además, es muy importante mencionar que una peor calidad de vida puede asociarse a mortalidad19. Por tal motivo, es relevante evaluar la CVRS en los pacientes con VAA, como nos propusimos en nuestro estudio.
Entre los hallazgos obtenidos se observó una correlación directa del sexo masculino con diversas dimensiones del SF-36 como SG, RF, FF, SM y VT, incluyendo MCS y PCS. Estos hallazgos han sido encontrados en varios estudios tanto en vasculitis como en otras enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide20. Por ejemplo, Robson et al., en el año 2018, evaluaron a 626 pacientes con VAA utilizando el cuestionario ANCA-associated vasculitis patient-reported outcomes (AAV-PRO), y encontraron que las mujeres tuvieron puntajes más altos en diferentes dominios, lo cual significa una peor CVRS21. Del mismo modo, Hurtado-Arias et al., en el año 2023, evaluaron a 70 pacientes con VAA utilizando el cuestionario AAV-PRO, encontrando que las mujeres presentaron puntajes más elevados en el dominio de efectos secundarios del tratamiento22. Por otro lado, en el estudio de Reinhold-Keller et al., realizado en el año 2002 en 60 pacientes con GPA, se observó que si bien las VAA crean dificultades en el desarrollo laboral, esto es más significativo en mujeres, ya que la posibilidad de perder su empleo es 3 veces mayor18.
En cuanto a la FF, se observó una relación inversa con la edad; este hallazgo coincide con otros estudios reportados. En el estudio de Nic an Riogh et al., en el 2022, donde se evaluó a 374 pacientes con VAA utilizando el cuestionario EuroQol-5D (cuestionario que evalúa la CVRS mediante 5 dominios), se encontró que por cada año de vida adicional la puntuación en dicho cuestionario disminuyó un 2,7%, lo cual significó una peor CVRS23. Del mismo modo, Robson et al., en el año 2018, evaluaron a 50 pacientes con VAA, y encontraron que el 90% de ellos presentaron limitaciones físicas con impedimento en actividades diarias tales como bañarse o lavarse las manos, siendo esto más significativo a mayor edad10. Asimismo, Walsh et al., en el año 2011, evaluaron a 346 pacientes con VAA, y se encontró que la edad avanzada se asoció con baja FF9. De igual manera, en un estudio realizado por Faurschou et al., en el 2010, donde se incluyeron 68 pacientes con el diagnóstico de GPA, encontraron que los pacientes>58 años presentaron PCS y MCS significativamente menores24.
En cuanto al estatus socioeconómico, los niveles bajo y medio tuvieron una relación inversa con SG. Este hallazgo es corroborado en otros estudios, como el de Floyd et al., quienes encontraron que los pacientes con VAA sufren pérdidas económicas significativas relacionadas con el desempleo y reducción de ingresos tras el diagnóstico, generando mayor repercusión en el nivel socioeconómico17. Del mismo modo, Franco-Aguirre et al., en el año 2015, evaluaron a 112 pacientes con artritis reumatoide, encontrando que la FS se ve afectada en pacientes de bajo nivel socioeconómico25.
Asimismo, se encontró una asociación directa entre RE y el estatus laboral. Esto es apoyado por los resultados del estudio realizado por Reinhold-Keller et al., en el cual encontraron que los pacientes desempleados presentan una reducción significativa de la CVRS18. En el mismo sentido, Benarous et al., en el año 2017, evaluaron a 189 pacientes con el diagnóstico de VAA utilizando el SF-36, y evidenciaron que el 33% de ellos no tenían empleo y estos pacientes atribuyeron que el desempleo afectó su estado de salud mental, lo que fue reflejado con un menor puntaje en el dominio RE. Además, el 50% de estos pacientes desempleados asociaron que las dificultades para obtener un trabajo estaban relacionadas con su enfermedad y/o secuelas26.
Nuestro estudio mostró también que aquellos pacientes que recibieron tratamiento con IS diferentes a CYP y RTX tuvieron mejor CVRS en el dominio de RE. Esto puede explicarse porque tanto el RTX como la CYP suelen indicarse en casos de enfermedad severa o recaídas, por lo que estos pacientes podrían tener una CVRS disminuida basalmente debido a la actividad de la enfermedad. Sin embargo, contrario a nuestros hallazgos, Parvova et al., en el 2024, en 12 pacientes búlgaros con GPA, encontraron que el tratamiento con RTX conduce a una mejora cualitativa y cuantitativa en todos los componentes de la salud física, mental y social27. En el mismo sentido, un estudio realizado por Pugnet et al., en el 2016, donde compararon el uso de RTX y azatioprina en 115 pacientes con VAA, evidenciaron que el uso de azatioprina se asoció a una disminución marcada en cuanto a las habilidades físicas según el SF-3628. Tomando en cuenta los resultados discordantes entre nuestro estudio y los otros previamente mostrados, se recomienda realizar más estudios con mayor población para aclarar esta discrepancia.
También se observó una relación inversa entre niveles de VSG y FF. Este hallazgo puede explicarse debido a que la enfermedad activa suele elevar los reactantes de fase aguda y, además, afectar la calidad de vida debido a los fármacos y el compromiso orgánico. Este hallazgo ha sido también encontrado en el estudio de Ahn et al., realizado en el 2024, en el cual evaluaron a 189 pacientes con VAA utilizando el cuestionario SF-36, y encontraron una asociación inversa de los niveles de VSG y PCS19. Sin embargo, contrariamente, Sreih et al., en el 2013, evaluaron a 51 pacientes con diferentes vasculitis, incluyendo VAA, y encontraron que la fatiga, el dolor y la incapacidad funcional no se correlacionaron con el BVAS, el VDI ni la VSG29.
Entre los subtipos de VAA, solo GEPA tuvo una relación directa con VT. Una explicación a este hallazgo es que los pacientes con GEPA suelen tener menos compromisos vasculíticos y más alérgicos, lo que implica un menor uso de corticoides e inmunosupresores como RTX o CYP, en comparación con otros subtipos de VAA, lo cual impactaría positivamente en la CVRS. Asimismo, Basu et al., en el 2018, señalan que, debido a la fisiopatología similar entre GPA y PAM, estos subtipos presentan una respuesta al tratamiento y un pronóstico comparables, los cuales son significativamente menores con respecto a los pacientes con GEPA, quienes presentan un mejor pronóstico y, por ende, una mejor CVRS30.
Por otro lado, en nuestro estudio no encontramos relación entre la actividad de la enfermedad, el daño acumulado y la CVRS. Estos hallazgos son similares a los encontrados en la revisión sistemática realizada por Floyd et al., quienes encontraron que el 86% de los estudios no mostraron relación significativa entre los componentes del SF-36, el BVAS y el VDI17.
Nuestro estudio presentó algunas limitaciones. Primero, al ser un estudio monocéntrico y con predominio de la etnia mestiza, no se puede generalizar a otras etnias o regiones. Segundo, el número de pacientes enrolados en nuestro estudio fue bajo (n=55). Tercero, el cuestionario SF-36 es genérico, por lo que podría no representar de forma completa cómo las VAA afectan la CVRS de los pacientes; sin embargo, el SF-36 se ha utilizado para evaluar la CVRS en otras enfermedades autoinmunes sistémicas y, además, la gran mayoría de los estudios de CVRS en VAA lo han utilizado. Si bien Robson et al. han desarrollado un nuevo cuestionario específico para los pacientes con VAA (AAV-PRO), este no está validado aún en población peruana21. Cuarto, debido a que fue un muestreo no aleatorizado, probablemente nuestros resultados no puedan ser generalizados a centros públicos; además, debido a nuestro diseño de estudio, no podemos inferir causalidad en los hallazgos. Por otro lado, nuestro estudio cuenta con diversas fortalezas. Primero, la investigación aborda un tema de gran importancia clínica y social, ya que la vasculitis es una enfermedad crónica que puede afectar significativamente el bienestar físico y emocional de los pacientes. Evaluar el impacto de estas entidades en la CVRS permite comprender mejor las necesidades y dificultades de esta población, contribuyendo a mejorar su atención y manejo. Segundo, la investigación se llevó a cabo en un hospital de referencia a nivel nacional, lo que garantiza que la muestra incluye pacientes provenientes de diversas regiones del país, permitiendo obtener una visión más amplia y representativa del impacto de la vasculitis en la CVRS de los pacientes en diferentes contextos geográficos y socioeconómicos. Tercero, es uno de los pocos estudios que se han realizado en población latinoamericana, ya que los estudios principalmente evalúan pacientes europeos.
En conclusión, en este estudio se evidenció que el sexo masculino, tener GEPA y el tratamiento con IS diferentes a RTX y CYP se asociaron a una mejor CVRS, mientras que una mayor edad, un nivel socioeconómico bajo y niveles altos de VSG se asociaron a una peor CVRS.
Consideraciones éticasLa Almenara Vasculitis Cohort fue aprobada por el Comité de Ética e Investigación del Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen (161-CIEI-OlyD-GRPA-ESSALUD-2020).
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.




